martes, junio 6, 2023

Pleno empleo vs. Poder Adquisitivo del Salario.

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Una regla asimétrica que se repite en el tiempo.

Muchas son las penurias que pasan los trabajadores en los últimos años, y en la actualidad se le suma la gran crisis política y económica que presenta el país.

Sin embargo, si uno observa las estadísticas de empleo informadas por el INDEC, mismo organismo que mes a mes nos convalida el triste aumento de la pobreza en el país, surge la situación del pleno empleo del país.

El pleno empleo surge de la cifra del 6.3% de desocupados, tomados de la población total  que se encuentra económicamente activa y con posibilidad para trabajar.

Sin embargo, es alarmante que teniendo pleno empleo, en la Argentina crezca la pobreza, y esto se debe a que la empleabilidad de la sociedad no es necesariamente garantista de que la misma no se encuentre en la pobreza.

Basta con observar en América Latina, donde los trabajadores suelen vivir en la pobreza durante toda su vida, y no hay expectativa de crecimiento. Bien podríamos decir, que la clase media, es un componente idiosincrático de nuestro país, el cual lo hace atractivo para todos los inmigrantes latinoamericanos que suelen escoger el suelo argentino como destino de vida aun con nuestras cíclicas crisis económicas.

El foco está en el poder adquisitivo.

Los partidarios de entender que el pleno empleo es garantía de que la sociedad crezca y se reduzca la pobreza poblacional, confunden poder adquisitivo del salario con empleabilidad.

Suele expandirse el empleo, especialmente cuando el salario se encuentra barato a razón  dólar, lo cual genera expansión del sector privado internacional. Esto genera, que ni bien la gente tiene trabajo, dicho empleo aun lo mantiene por debajo de la pobreza, tal cual siempre sucedió con el empleo en negro, pero ahora incorporando trabajadores del sector formal.

En la Argentina, comenzó el proceso de reconocimiento de que pueden existir trabajadores que están con sus salarios por debajo de los estándares mínimos de subsistencia, que antes los convertían en “clase media”

La clase media se reduce ante este fenómeno, y solo es salvaguardada como especie por otro fenómeno de esta época social que es el aumento de ingreso per cápita por familia, atento a que en la actualidad tanto el hombre como la mujer salen en la búsqueda de empleo, algo que en el siglo pasado no pasaba.

Es decir, los admiradores de los restaurantes, teatros y turismo explotados de gente deben saber que este fenómeno no se da porque el poder adquisitivo del salario sea competente, sino porque solo lo llevan a cabo las familias con más de un ingreso formal per cápita, y que no tienen capacidad de ahorro.

La falta de capacidad de ahorro y la depreciación del valor del peso argentino, hace que la gente gaste, desprendiéndose de los pesos, ya sea stockeandose  a través del consumo de bienes y servicios (previendo su aumento) o a través del fomento del placer de inmediato plazo.

Hay que trabajar en la mejora de salarios.

En síntesis, un sistema laboral saludable es aquel que tiene la mayor cantidad de empleos disponibles con el mayor poder adquisitivo del salario posible.

Es raro que ambas circunstancias puedan coexistir sin fricciones en los estamentos de la sociedad. Por lo general en la Argentina, cuando hubo salarios competitivos el desempleo estaba más cercano a las dos cifras y cuando perdió valor adquisitivo se posicionó en pleno empleo.

Hay que buscar el equilibrio. En la actualidad ni bien hay empleo, el mismo es insuficiente para sostener una vida conforme al mérito que debería representar honrar la cultura del trabajo.

Sin embargo, estamos muy lejos de que Argentina pueda este año 2023 a través de los sindicatos mejorar la fortuna salarial de los trabajadores.

El contexto de crisis económica fomentado por el año electoral hace que los sindicatos enfoquen la mira en sostener el empate técnico del poder adquisitivo contra la inflación.

He aquí la razón de las paritarias trimestrales que se estan llevando a cabo y de la cual sindicatos como Comercio y Metalúrgicos han debido implementar.

Finalmente, se debiera entender que el problema central de la crisis de Argentina, hace tiempo ha dejado de ser económico y es centralmente político. Hasta que todo el sector político no establezca puntos de acuerdo sobre temas estructurales, el vaivén económico y la inestabilidad serán la regla y no habrá política de empleo que sirva para mejorar la calidad de vida de las familias.

Por Sergio Omar Rodríguez. Abogado Laboralista, docente y escritor.

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